una cosa espantosa: creo que tengo bloqueo de escritor. aunque no me considero tal, tengo ese bloqueo. no me sale escribir nada. y no es que no necesite hacerlo, tengo las palabras atragantadas en todo el cuerpo, pero no me salen. la semana pasada, dando en clase "carta a una señorita en París", una alumna empezó a flashear con el personaje principal cuando vomita conejitos. y mientras lo leía en voz alta, y Cortázar, gran maestro, desde el más allá cautivaba a mi público adolescente, yo me sentía como el narrador, con los conejos atravesados como palabras. si pudiera al menos hablar, si pudiera al menos decir todas las palabras que ahora tengo hechas alergia en mi cara y que antes fueron acidez estomacal, estaría mucho más liviana. si pudiera hablar, no debería ir a acupuntura, ni al médico antroposófico, ni debería descifrar mi inconsciente en mis errores. si pudiera hablar, diría: Barracas, hospital Ramos Mejía, diría papá, diría hermanos, diría ay, diría el pasado qué pesado, diría miedo, diría al, diría futuro. hace semanas que tengo pesadillas: una, que estaba de viaje en Nueva York pero me la pasaba durmiendo en una habitación con las chicas del colegio y no nos podíamos despertar, otra que me hacían una colonoscopía y yo tenía ningún problema médico pero una enfermera me hacía creer que sí y otro enfermero señalaba su mentira. todo de noche, todo en el hospital militar. si pudiera hablar, si pudiera hablar.
viernes, 12 de agosto de 2016
domingo, 7 de agosto de 2016
didácticas de la literatura
El próximo 18 de agosto tendrán lugar las Octavas Jornadas de Didáctica de la LiteraturaQuéCuándoDóndeParaQuéLeerLiteratura. El encuentro promovido por el equipo de la Especialización en Enseñanza de la Lengua y la Literatura de la UNIPE tendrá lugar a las 17:00hs. en el Auditorio CAEU/OEI, Paraguay 1583, CABA. Las intervenciones indagarán acerca de las modificaciones de los géneros literarios, su relación con los cambiantes soportes, las nuevas exigencias que se plantean a productores y lectores y la constitución de categorías experimentales para leer el fenómeno literario en relación con la escuela. Entre panelistas, la proyección de una serie de cortos animará las reflexiones sobre QuéCuándoDóndeParaQuéLeerLiteratura. PANELISTAS:Susana Sarfson Gleizer (Universidad de Zaragoza) Didáctica del patrimonio literario y musicalOscar Conde (UNIPE/ UNLa) La recuperación de textos lunfardescos y su integración a los programas de enseñanzaGustavo Bombini (UBA/ UNSAM) Qué, cuándo, dónde, para qué leer literatura en la escuelaLaura Cilento (UNIPE/ UNSAM) Apuntes para una memoria literaria portátilPaula Labeur (UNIPE/ UBA) Modos de imaginar a un lector juvenil en la escuelaMireia Manresa Potrony (Universidad Autónoma de Barcelona / GRETEL (Grupo de investigación en literatura infantil y juvenil y educación literaria)) Transformaciones lectoras: prácticas de lectura en digital
domingo, 31 de julio de 2016
Los árboles
Los árboles comienzan a dar hojas
como algo a punto de ser dicho:
brotes recientes, calmos, se abren
en un verdor que es casi una pena.
¿Es acaso que vuelven a nacer
y nosotros nos ponemos viejos? No, ellos también
mueren. El repetido truco de renovarse
queda escrito en anillos de madera.
Y sin embargo, incansables, cada mayo
los castillos se desgranan en plena densidad.
Ha muerto un año, parece que dijeran:
comenzá, comenzá vos también de nuevo.
Philip Larkin (Gran Bretaña, siglo XX)
como algo a punto de ser dicho:
brotes recientes, calmos, se abren
en un verdor que es casi una pena.
¿Es acaso que vuelven a nacer
y nosotros nos ponemos viejos? No, ellos también
mueren. El repetido truco de renovarse
queda escrito en anillos de madera.
Y sin embargo, incansables, cada mayo
los castillos se desgranan en plena densidad.
Ha muerto un año, parece que dijeran:
comenzá, comenzá vos también de nuevo.
Philip Larkin (Gran Bretaña, siglo XX)
martes, 26 de julio de 2016
me encanta mirar programas viejos a la madrugada por canal á. programas de fines de los noventa. como el de la vida de Mildred Burton que vi hace unos meses o el de Estela Canto que vi el fin de semana. o el de Freud que está de fondo en mi habitación en este momento. son programas viejos pero parecen clásicos. no envejecieron mal. no. espero con muchas ansias que pasen el de Cecilia Amenábar, cuyo contenido no recuerdo pero que tenía tanta onda. seguramente les tengo cariño porque son la imagen de mi adolescencia. era todo esto tan moderno en los noventa, había ahí tanta información. a la madrugada la tele se confabula para hacerte sentir en 1990: en Volver pasan "Nano", qué hermosa Araceli con ese pelo negro llovido, en Cinecanal pasan "Todo sobre mi madre" y en Incaa pasan "Una noche con Sabrina Love". me tira la nostalgia (en los noventa también había una radio que se llama Nostalgie!), porque todo está por cambiar otra vez. lo único permanente es el cambio, lo aprendí con firmeza y lo sellé en piedra durante ese retiro vipassana. todo está por cambiar rotunda y profundamente de nuevo, y es bueno que así sea. pero sin embargo sé que recordaré este invierno de vacaciones, lluvia y frío con cariño. lo evocaré en el futuro con nostalgia de canal á y de barrio de La Boca.
domingo, 24 de julio de 2016
DOMINGO, 24 DE JULIO DE 2016
FAN > “MIENTRAS MIRO LAS NUEVAS OLAS”
LA ARENA CON CELOFÁN
FAN Una escritora elige su canción favorita: Belén Iannuzzi y “Mientras miro las nuevas olas”, de Serú Giran
Por Belén Ianuzzi
Buscaba desesperadamente alguna información que me ayudara a dar un salto. Recién había terminado el colegio primario y tenía permiso para ir caminando desde mi casa en Belgrano hasta la casa de mis abuelos en Belgrano: por Mendoza derecho, desde Zapiola hasta Cuba. Contaba también con ciertas herramientas que resultaron fundamentales: la plata que ahorraba de los almuerzos, los billetes que mi abuela Tata me guardaba en la mochila “para que te compres lo que quieras” y un walkman blanco que me habían regalado por mi cumpleaños durante un viaje a Chile.
“Lo que quieras” hasta ese momento eran plantas que elegía con dedicación de naturalista en El jardín de Julieta, un vivero que estaba frente al Museo Larreta. Empezaban los 90.
No fui una adolescente rebelde, no me llevaba materias en el colegio, creo sí que una vez me teñí un mechón de pelo en honor a Kurt Cobain. Pero eso fue después y es otra historia.
Una tarde, en una de esas excursiones cotidianas desde un Belgrano hacia otro Belgrano, decidí cambiar el camino, dar algunas vueltas, zigzaguear con método y atención, ampliar el campo. Así aparecieron Prix D´Amí (¿quiénes son esas personas que hacen música ahí? ¡quiero conocerlos!), el Barrio Chino (que en ese entonces se parecía más al de la película de Polanski que a un lugar turístico), Pettinato vendiendo pebetes de jamón y queso en Cabildo y Juramento, el teatro under de la Upebé... y las disquerías.
Mi casa no era una casa en la que se escuchara mucha música, se leía, se estudiaba, se trabajaba, pero la música era algo que ocurría en ocasiones especiales. Sin embargo, un instinto interior muy poderoso y misterioso me colocó con 12 años y unos pesos en una batea del viejo Musimundo de Cabildo y Mendoza, al lado de un cine que ahora es una farmacia. El mismo instinto me hizo comprar, sin tener la menor idea de qué se trataba, un casete: Bicicleta, de Seru Giran. Hasta ese entonces, Charly García era en mi círculo familiar más íntimo “un loco que se baja los pantalones en los recitales y se lo llevan detenido”. Desde entonces, Charly García es alguien más de mi familia, un integrante fundamental: une, acompaña, sensibiliza, abre la mirada.
“Quiero estar en la playa cuando se han ido los que tapan toda la arena con celofán”, “La música sigue pero a mí me parece igual”, “Mientras miro las nuevas olas, yo ya soy parte del mar”, “¿Será cómo yo lo imagino o será un mundo feliz?”. Charly le había puesto palabras a mis sensaciones, a mis sentimientos, a mis dudas. Charly me había puesto voz.
A partir de “Mientras miro las nuevas olas”, mi walkman y yo entablamos una relación simbiótica. Ya no iba derecho desde Zapiola hasta Cuba, daba vueltas por la plaza frente a la iglesia del barrio, la Redonda, me quedaba pensando, empezaba a escribir.
Las pilas salían caras y duraban poco, de modo que me convertí en la loca del casete y la birome Bic. Rebobinaba la cinta con la birome en el aire dando vueltas con ahínco hasta volver a la canción, mi canción, hasta poder cantar la letra de corrido y sacar los acordes en la guitarra. Esa canción fue, es y será un talismán que llevo guardado dentro de mí y al que regreso cada vez que me siento perdida. Ahí, en esa canción, estoy yo.
Puedo organizar mi vida, contarla, narrarla a partir de los discos de Charly García. Puedo decir: “En la época de El aguante me puse de novia con tal”, “En la época de La hija de la lágrima fue cuando empecé a caminar y a conocer la avenida Corrientes, con sus librerías y su bohemia”, “En la época de SInfonías para adolescentes decidí cambiarme de carrera y estudiar Letras”, y así con todos y cada uno de sus discos.
En esa misma época, creo que en el 93, terminó un programa de televisión que veía de chica y que adoraba. Se llamaba El agujerito sin fin. Iba por Canal 13, lo conducía Julián Weich, acompañado por grandes músicos en ascenso: Pablo Marcovsky y Claudio Morgado. Ese último envío terminó con un videoclip: imágenes de programas viejos con “Mientras miro las nuevas olas” como banda de sonido. Me gusta pensar que fue un guiño de esa fuerza poderosa y misteriosa que me acercó a Charly para decirle adiós a la infancia y entrar bien acompañada a la adolescencia.
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jueves, 21 de julio de 2016
creo que estoy fuera de época, me parece que la gente abandonó del todo los blogs y se mudó a otros espacios más exhibicionistas e instantáneos. no tengo nada en contra ellos, pero de sólo pensar en esa velocidad, se me fragmentaría el cerebro en mil pedazos. el cerebro, la mente, ¿qué es la mente? mi analista, que es médico, está muy indignado con los libros escritos por neurólogos que hablan de "la mente". se pusieron de moda las neurociencias y ahora todo es la mente la mente la mente. la gente medita para aquietar la mente (siempre que diga la mente lo diré entre comillas imaginarias, para no contradecir al hombre que lleva los carriles de mi mente), toma pastillas para aquietar la mente, drogas para proyectar la mente y así. realmente qué problema es la mente, comillas. ¿a qué quiero llegar con esto? creo que no tiene sentidos. son sólo juegos de la mente. ahora son las vacaciones de invierno y paso los días durmiendo bien y perdiendo el tiempo. y me comprometí conmigo misma: estoy enamorada de un anillo que me regalé. es de herkimer de la Patagonia, una piedra prima del cuarzo. mi herkimer tiene una particularidad: es transparente, como un cuarzo sin niebla, pero adentro tiene manchas negras: son sedimentos que quedaron dentro cuando la piedra estaba en su formación.
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