domingo, 21 de mayo de 2017

El hombre en la orilla**

Una barraca de arena
derribada por el mar
una barraca de arena
derribada por el mar
una barraca de arena
derribada por el mar
una familia en una cocina
limpiando caracoles
para comer por la noche
es el atardecer ahora
son italianos
hay tíos, primos, abuelos,
abuelas, madres, hermanas,
hay una esposa
que adorna una red de pescador
con todo lo que trae el mar
basura, pedazos de laja,
caballitos, medusas, algas
es el anochecer ahora
una barraca de arena derribada
y vuelta a construir
una y otra vez
por el mismo hombre en la orilla
de una casa sobre la playa.

Son recuerdos de mi madre
mientras cuelga la ropa
con broches de madera en las manos.


** Para el gran filósofo Francisco Guarna, que en momentos de oscuridad fue luz (p.m.)


lunes, 8 de mayo de 2017

este miércoles, TODOS A LA PLAZA



me imaginaba un siglo XXI marchando por conquistar derechos de tercera generación, pero la época tira para atrás.
el miércoles, TODOS A LA PLAZA. ¡Imaginen a los dinosaurios en la cama!

sábado, 6 de mayo de 2017

lunes, 24 de abril de 2017

Lluvia de otoño

Durante la Semana Santa
iría a meditar
con un grupo de monjes zen
a las sierras cordobesas.

Pero en cambio
tuve una crisis
profunda y existencial
que se expresó
de la siguiente manera: 
yo, debajo de la lluvia tibia del otoño,
rodeada de las plantas del patio,
luego de discutir fuertemente con mi madre
acerca de profundos y existenciales
asuntos de la familia.

Recuerdo que lloraba y decía:
"Quiero irme con mis abuelos,

quiero irme a vivir con mis abuelos."
Mi madre: "Tus abuelos 

están muy lejos de acá,
hace mucho tiempo se fueron".

La lluvia tibia, un calmante,

dormir como una piedra
arrojada con violencia
a un río frío protector.

Ayer por la tarde
apliqué con brevedad

el método Marie Kondo
a una caja de madera
colmada de chucherías.
Me encontré con una foto de mi abuelo:
en mi comunión, de traje, radiante,

me abrazaba con amor
mientras guiñaba un ojo.


jueves, 20 de abril de 2017

Sobre "Encenderé un fuego"

La llama de la percepción

El breve poemario Encenderé un fuego (La carretilla roja, 2016) de Belén Iannuzzi presenta una armonía en su propuesta poética y editorial: ambos se centran en la brevedad y la delicadeza para otorgar un sentido a lo que muchas veces se esfuerza en no tenerlo. Con poemas cortos que tienen la misma potencia que una plegaria, las imágenes nacen de las palabras mismas y dejan en el lector una chispa que va a dar paso a la fogata.
Seguir leyendo en "La Primera Piedra"
¡Gracias por la lectura y la reseña!






domingo, 16 de abril de 2017

Amor verdadero

En medio de la noche, cuando nos levantamos
después de hacer el amor, nos miramos
en completa amistad, sabemos tan plenamente
lo que el otro estuvo haciendo. Ligados uno a otro
como escaladores que bajan de la montaña,

ligados con el lazo de la sala de partos,
deambulamos por el pasillo hacia el baño, casi no
puedo caminar, me tambaleo a través del aire granulado
sin sombras, sé dónde estás
con los ojos cerrados, estamos ligados uno a otro
con grandes hilos invisibles, nuestros sexos
enmudecidos, exhaustos, molidos, todo el cuerpo
un sexo -seguramente sea esta
la época de más bendita de mi vida,

nuestros hijos dormidos en sus camas, cada destino
como una veta mineral perdurable
no descubierta aún. Me siento
en el inodoro en la noche, estás en alguna parte del cuarto,
abro la ventana y ha caído una
gran nevada, una montaña contra el vidrio, miro
hacia arriba, dentro de ella,

una pared de cristales fríos, silenciosa
y resplandeciente, te llamo con suavidad
y vienes y me tomas de la mano y puedo decir
no puedo ver más allá de la nieve. No puedo ver más allá.


Sharon Olds (California, Estados Unidos, siglo XX)